instalación de fotografías
a partir del río Bièvre —entubado e invisible, pero latente bajo el suelo parisino— que actúa como agente narrativo y material,
para desplazar la mirada fotográfica desde su supuesta función narrativa o documental hacia su potencial relacional
las imágenes no se ofrecen como representación fija, sino como superficies afectadas por la química, la luz, el archivo y el fluir del río
así, la fotografía como el río, deviene también criatura: inestable, viva, en transformación constante
funciona como un umbral: en él, cada palabra se transforma en la siguiente, como una secuencia de desplazamientos y mutaciones. “carte” (en francés) remite a la posibilidad de cartografiar, en este caso no es con coordenadas fijas, sino a través de desplazamientos sensibles, “cráter” invoca la huella, el vacío, el lugar donde algo ocurrió, “cratura”, palabra deliberadamente inestable, opera como zona de tránsito entre lo mineral y lo vivo, lo geológico y lo imaginario, “criatura” un cuerpo de agua.
Instalación específica para la Cité Internationales des Arts en París, abril 2025